Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

24 ene 2010

Buxosa, faena pendiente


Viene de buxo, boj. Una pequeña sierra pegada a Ainsa, antaño poblada de buixeras.
Actualmente se trata de un lugar tan visto y cercano como desconocido. Casi ignoto. Supongo que, por su repetición, es ya una peculiaridad del mundo rural “moderno”: zonas antaño transitadas y plagadas de vida tornan en anodinos espectadores del paso del tiempo, lugares que costó miles de jornales domesticar se pueblan de maleza y boscosidad velozmente.

Buxosa es la sierra que separa Ainsa de Morillo de Tou. Más correcto sería decir que une, o unía. Extendiéndose en el eje sur-norte, y a similitud de su hermana Partara, por el este muestra su cara más dura, inhóspita: una empinada ladera cubierta de caixigos que culmina en una pared aparentemente infranqueable, que mira desafiante hacia el Cinca (ahora embalse de Mediano).
Sin embargo, la vertiente oeste se proyecta en su mayor parte suave y moderadamente pendiente hasta alcanzar el cauce del barranco Cotón . Un lugar propicio para abancalar y domeñar, un lugar por el que hacer pasar el camino más corto hasta Morillo de Tou.

Sin embargo, Buxosa es (fue) algo más. La sierra termina en una cresta que no es tal, sino una superficie llana y aprovechable. O eso pensaron los hombres y mujeres que habitaron esta zona hace más de mil años, puesto que aún se reconocen varias edificaciones en la parte más meridional de la sierra, encima de Morillo de Tou. Una pequeña pero muy trabajada iglesia aún conserva media (literalmente) torre y la base de una estrecha nave (Castillo de Cotón o de Tou se le llama ahora).
Muros de piedra, tanto seca como rejuntada aguantan como pueden el paso del tiempo, mostrando todavía al ojo avizor indicios del pasado: corrales, casonas de doble altura, muros de contención, bodegas, bancales, caminos… Piedras pequeñas y bien trabajadas formando grandes montones aquí y allá, piras funerarias de lo que fué y ya no es.
Un camino bien cuidado por los responsables de Morillo de Tou nos lleva en escasa media hora hasta estas ruinas.
Nosotros buscamos la senda que recorría horizontalmente esta cima, valiosísima tanto desde el punto paisajístico como histórico. El abandono la ha cerrado completamente en varios puntos, si bien puede aún intuirse. Los continuos rastros de banquetes de las ardillas son buena muestra de la actual soledad del lugar.

Así mismo, recorrimos un gran parte del antiguo camino entre Ainsa y Morillo, parcialmente visible. En muchos lugares todavía persisten los muros que lo contenían a lo largo de su paso entre bancales plantados, cerca del cauce de agua. Su moderada pendiente da muestra de la ingeniería de su construcción, pues la zona, tan humanizada, demandaría un gran tránsito de gente y caballerías. Los bancales ahora se dividen en dos tipos: los que han sido repoblados con pinos, más cercanos al barranco, y los en su día ganados a la ladera, ahora completamente asilvestrados por una vegetación casi compresiva.
Este camino acaba en la zona conocida como Los Palacios, un llano anexo a Ainsa con una ermita (La Virgen de los Palacios) y todavía amplios campos en uso. La pista de acceso terminó con los restos del antiguo trazado.

Ahora, nuestra misión consistirá en limpiar y rehabilitar completamente tanto el camino Ainsa-Morillo de Tou como el ramal que recorre la cima de Buxosa y sus correspondientes enlaces norte y sur con el camino principal.
Merece la pena el esfuerzo.

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